Jair Pinochet Opazo, exalumno del Instituto Comercial Padre Alberto Hurtado: “Me atreví y cambió mi camino”

Jair vive una etapa que hace algunos años no imaginaba. Hoy, el exestudiante del Instituto Comercial Padre Alberto Hurtado, realiza su práctica profesional en el área de Contabilidad de Fundación Educacional Comeduc y, tras su destacado desempeño, se integrará como colaborador estable. Su historia refleja cómo una formación técnico-profesional de calidad, acompañada de valores sólidos y docentes comprometidos, puede marcar el rumbo de vida de un alumno.

Una formación que deja huella

Al mirar hacia atrás, Jair reconoce que su paso por el Instituto fue determinante para enfrentar el mundo laboral con seguridad. “Los valores fueron clave. De I° a IV° Medio uno los va interiorizando: el respeto, la responsabilidad, el buen trato. Al final uno se queda con eso”. 

En esa línea, destaca la cercanía de sus profesores y el acompañamiento recibido en momentos decisivos. Inicialmente, su proyecto de vida estaba vinculado al fútbol competitivo, disciplina que practicó durante diez años. Sin embargo, una conversación fue fundamental para replantear su camino. “Mis planes eran otros. Pero una profesora me hizo ver que los estudios eran algo seguro y que no podía perder los años de especialidad. Esa conversación cambió mi foco”, comentó.

El desafío de la práctica profesional

El inicio de su práctica en Casa Central fue un desafío. Como muchos estudiantes, enfrentó la incertidumbre propia del primer día. “Estaba muy nervioso. Pensaba que quizás me iban a preguntar cosas que no sabía o que no iban a tener la paciencia para enseñarme. Pero fue todo lo contrario. Desde el primer día mis tutores se dieron el tiempo de explicarme bien y de integrarme en el equipo de trabajo”.

Con el paso de las semanas, su confianza creció y valora profundamente el ambiente laboral: “Acá el respeto nunca se pierde. Los practicantes tenemos tareas importantes, nos integran de verdad al trabajo del área. Eso te hace sentir cómodo y motivado”.

Su experiencia en el deporte también ha sido un pilar en esta nueva etapa. La rutina, el esfuerzo constante y la disciplina adquirida en años de entrenamiento hoy se reflejan en su desempeño laboral. “El deporte no fue tiempo perdido. Me enseñó disciplina y a cumplir horarios. Levantarme temprano, organizar mi día, mantener una rutina. Ahora que voy a trabajar y estudiar, sé que esa disciplina va a ser fundamental”.

Próximamente, Jair compatibilizará su trabajo con la continuidad de estudios en Educación Superior, consolidando así su trayectoria formativa: “Para mí esto es una oportunidad que no se da dos veces. Mis planes eran otros, pero las cosas se dieron así por algo. Estoy muy contento y agradecido. Quiero aprovechar esta oportunidad al máximo y seguir aprendiendo”.

Como Fundación creemos que la práctica profesional es una instancia formativa donde los estudiantes ponen a prueba sus conocimientos y desarrollan confianza en sus propias capacidades. Es en ese espacio real de aprendizaje donde el esfuerzo se transforma en oportunidad y donde muchos, como Jair, descubren que atreverse puede marcar el inicio de un nuevo camino. 

¡Juntos #SomosComeduc!

Febrero de 2026